¡Estamos abandonados!

Esta terrible crisis está sacando a la luz, como es evidente, lo mejor y lo peor de nosotros: respuestas solidarias, camaradería, ilusión y compromiso; pero también gotas de egoísmo, algo de irresponsabilidad y, en ocasiones, un trasfondo maniqueo ya insoportable, que da cuenta de la preocupante simpleza de nuestras acciones. Es la doble cara del ser humano. La manifestación bipolar de los individuos ante un entorno que se ha precipitado al vacío como se precipitan las pésimas noticias.